La remolacha roja es rica en betaína (también conocida como trimetilglicina), un compuesto que desempeña un papel fundamental en los procesos de desintoxicación del hígado. La betaína ayuda al hígado a procesar las grasas y reduce el riesgo de que se acumulen en las células hepáticas, lo que ayuda a prevenir la esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD). La remolacha también es una fuente de antioxidantes y ayuda a mejorar el flujo sanguíneo al hígado. Consuma una remolacha mediana cocida o asada tres veces por semana. Para aumentar aún más la ingesta de betaína, también puede beber jugo de remolacha, pero no olvide diluirlo con agua para reducir su concentración.